Hela Ouardi: “La gran obra que debemos llevar a cabo es la reforma del Corán”

Hela Ouardi es profesora de literatura y de civilización francesa en la universidad de Túnez Al Manar. También es autora de varios libros. Entre ellos destaca “Los últimos días de Mahoma”. En este libro, Hela Ouardi cuestiona el papel real del fundador de une religión con casi 2,000 millones de fíeles en el mundo.

“Los últimos días de Mahoma” está basado en fuentes oficiales sunníes y chiitas, pero también contradice las versiones oficiales sobre los orígenes del islam. Eso que hizo que muchas personas se enfadaron a la hora de leer este libro.

Para entender mejor de que trata el libro de Hela Ouardi y porque decidió escribirlo, hemos entrevistado a la autora.

 

Stractegia – Su libro, «Los últimos días de Mahoma», habla de un tema muy sensible, es decir, el contexto y las circunstancias de la muerte del profeta del islam. Quizás con este tema, la gente podría criticarle y acusarle de iconoclasia. ¿Cómo se le ocurrió la idea de escribir este libro?

Hela Ouardi – Al principio, empecé interesarme a la vida del profeta Mahoma sin pensar en escribir un libro sobre el tema. Quise conocer mejor a esta persona clave en la historia del islam, y por eso leí las varias fuentes de la tradición islámica. Lo hice tomando muchas notas. Un día, mientras estaba poniendo orden en mis fichas, me enteré de la posibilidad que tuve de escribir un libro. Poco a poco, el proyecto de lectura se había transformado en proyecto de escritura. Para mí, escribir tiene dos objetivos. Por una parte, corresponde a una iniciativa de tipo cognitivo, porque poner por escrito las cosas de manera organizada permite entender mejor los detalles confusos de la historia. Por otra parte, la escritura también es un gesto de apropiación del pasado: a la hora de explicar, cuando utilizo mis propias frases, esta historia que parecía tan lejana acaba acercándose de mi. Eso también explica porque decidí escribir este libro utilizando el presente de indicativo. Es que al final, mi libro no es nada más que una reescritura del pasado. No invento nada. Por este motivo, rechazo categóricamente la acusación de iconoclasia. Si estuviera así, lo hubiera reconocido, especialmente porque tampoco veo a la iconoclasia como algo reprehensible; pero lo que pasa es que la iconoclasia no tiene nada que ver con el enfoque de este libro, salvo que consideremos que toda la tradición musulmana es iconoclasta… porque al final, lo único que he hecho es reescribir lo que he encontrado. Además, más del tercio del contenido de mi libro está hecho de referencias y notas que mencionan los varios libros a los cuales me he referido.

Stractegia – Justamente, utiliza Ud. una gran variedad de referencias para respaldar su demostración. Y nadie puede contestar la validez de estas referencias, son todas conocidas y reconocidas de parte de ambos los musulmanes y los investigadores. Eso dicho, ¿cree Ud. que hay fuentes más fiables que otras? 

Hela Ouardi – Me gustaría contestar diciéndole que la respuesta se encuentra en su pregunta. Si he elegido referirme a una cantidad tan importante de referencias, es precisamente porque no he encontrado ninguna fuente que me pareció más creíble que otra. No he puesto ningún tipo de jerarquía o de distinción entre sunníes y chiitas; tampoco he seleccionado a los autores según sus opciones intelectuales, ya que me parecen bastante coherentes en lo que dicen, al igual de lo que ocurre por los textos de referencia de la tradición islámica. Mi enfoque ha consistido más en adoptar un método de tipo “horizontal” a la hora de comparar y de confrontar las varias narrativas. Buscaba los puntos de conexión, quería acabar con una versión final consensual. Es que hay varios ejemplos donde las fuentes sunníes y chiitas dicen las mismas cosas, como por ejemplo cuando dicen que el profeta se le han impedido escribir su testamento el jueves antes de que se muera. Este episodio lo cuentan ambos los sunníes y los chiitas, repitiendo prácticamente los mismos detalles. El historiador sabe que se está acercando de la verdad histórica cuando ve que dos “adversarios” están de acuerdo sobre un hecho. Aquí, tengo que decir que me ha extrañado mucho la similitud que podemos encontrar entre las versiones sunníes y chiitas del islam por lo que se refiere a los últimos días de la vida del profeta.

Stractegia – ¿Como fue recibido su libro?

Hela Ouardi – Yo considero que este libro ha tenido mucha suerte; ha tenido éxito en todo el mundo, como lo demuestran los cumplidos que recibo regularmente desde varios países, que sean francófonos o no: África del Sur, Brasil, Indonesia, ¡y hasta Irán y Arabia saudita! Pero supongo que su pregunta se refiere más a las protestas que mi libro provocó. Es cierto, hay algunas personas que se enfadaron a la hora de leer este libro, pero ¡lo hicieron en silencio! Si pongo a parte el ejemplo de Senegal, donde censuraron mi libro mientras el primer ministro del país publicó un comunicado muy violento contra mí, las reacciones de la gente en general no fueron violentas. Yo creo que eso tiene que ver con el hecho de que mi única fuente es la tradición islámica; es que al final, cuestionar mi libro equivale a cuestionar la tradición.

Stractegia – Considera Ud. que ¿puse decir todo lo que quise decir?, o ¿se ha quedado con unos detalles para que no le acusen de provocación?

Hela Ouardi – ¡En absoluto! ¡He dicho todo lo que tenía que decir! A partir del momento en que me refiero a lo que dice la tradición, acusarme de provocación acaba nulo y sin valor. He puesto de lado unos detalles, pero tampoco lo he hecho porque tenía miedo. Las razones por las cuales he decidido no hablar de unos eventos son metodológicas; tenía que cumplir con la obligación de escribir un libro coherente. Al añadir demasiados detalles, el libro hubiera perdido su coherencia, y el lector se hubiera perdido entre tantas historias. Pero nada que ver con el miedo; si hubiera tenido miedo de las acusaciones, ¡no hubiera escrito este libro!

Stractegia – Dice Ud. en este libro que, en realidad, el fundador de la religión musulmana no es el profeta Mahoma, sino los dos primeros califas del islam, Abu Bakr y Omar. Significa eso que, mientras hablamos de la expansión del islam como resultado de una voluntad divina, en realidad, ¿el éxito del islam se explica por las ambiciones políticas de los dos primeros califas del islam?

Hela Ouardi – Es verdad, formulo esta hipótesis apoyándome sobre el carácter escatológico de la profecía de Mahoma; hay varios versículos del Corán a los cuales me refiero en el libro y que respaldan lo que digo. Con la muerte de Mahoma, nos encontramos con el momento fundador de una religión que, al haber perdido su profeta, tiene que luchar para sobrevivir. La autoridad del maestro había desaparecido, pero el islam tenía que volver a inventarse. Nos encontramos aquí frente al momento decisivo de la rotación, cuando, paradójicamente, el fin de la profecía ha creado un momento inaugural: el momento del advenimiento de una religión. Esta paradoja nos hace preguntarnos sobre los verdaderos vínculos que existen entre esta religión que tiene por nombre “el islam”, y la predicación inicial de Mahoma sobre el fin de los tiempos. Abu Bakr y Umar son los primeros que han entendido que la muerte de Mahoma no era anunciadora del apocalipsis; gracias a eso, han podido hacer una entrada decisiva en la historia. Gracias a ellos, la idea del islam como religión anunciadora del fin de los tiempos pudo tener un futuro. Es también gracias a ellos que el islam no se limitó a los árabes, sino que acabó siendo una religión universal. Se puede considerar a Abu Bakr y a Umar como los verdaderos fundadores de una nueva religión que tuvieron que volver a construir sobre las ruinas de una creencia primitiva que se había muerto con la desaparición de Mahoma. Así que no nos debe de extrañar ver que Abu Bakr y Umar han sido enterrados al lado del profeta, en la mezquita de Medina, como si formaran, todos juntos, una “trinidad”. La maniobra ingeniosa encontrada por Abu Bakr y Umar ha consistido en la creación de una institución política inédita en la historia: el califato, un término que tiene origen en la palabra “khalafa”, que significa “reemplazar”. Esta idea, inventada seguramente de manera improvisada por Abu Bakr y Umar, no era una mala idea; acabó funcionando durante 14 siglos, y sigue hoy alimentando el imaginario político de los musulmanes, que sea de manera expuesta o implícita. Desde mi punto de vista, el hecho de que los musulmanes sigan comprometidos hoy en día con la idea del califato no se explica por una nostalgia hacía la “edad del oro” del islam; veo más las razones en el hecho de que la creación del califato haya coincidido con el nacimiento en concreto de una religión, o por lo menos, con el momento real de la entrada de esta religión en la historia. Creo que el califato es algo más que un régimen político teocrático; el califato es ontológicamente vinculado con el propio advenimiento del islam.

Stractegia – Llama la atención cuando dice en el libro que Mahoma ha sido el objeto de varias presiones, de manipulaciones también, de parte de unas de sus mujeres, empezando por Aisha, la hija de Abu Bakr. Podríamos decir entonces que, a diferencia de lo que se dice en general, ¿el islam es una religión básicamente matriarcal?

Hela Ouardi – Tampoco lo diría de esta manera, pero es cierto, se ha subestimado, voluntariamente de lo que creo, el rol que tuvieron las mujeres en los orígenes del islam. Y no me refiero aquí únicamente al caso de aquellas mujeres que estuvieron en el entorno del profeta, sino también a su primera mujer – Jadiya -, a sus otras mujeres – Aisha y Hafsa -, así como a su hija Fatima, entre otras. También hay que mencionar el caso de las “opositoras” políticas que se han quedado invisibles a pesar de haber tenido un papel decisivo; me refiero aquí a Umm Qirfa, a su hija Umm Zimmel, así como a la profetisa Saya. Estas mujeres no se han quedado en un rol de intrigantes, también han liderado ejércitos reales. Hablaré del papel que tuvieron en mi próximo libro.

Stractegia – Uthmán Ibn Affán, el tercer califa del islam, apenas está mencionado en su libro. ¿Cual fui su papel en los últimos días de la vida de Mahoma?

Hela Ouardi – Es cierto, Uthmán brilla por su ausencia. Pareció ausente, no solo durante los últimos días de la vida del profeta, sino también durante todo el califato de Abu Bakr. Tuvo un rol más importante bajo el califato de Umar. El segundo califa del islam creó las condiciones para que Uthmán pueda sucederle. Yo creo que la ausencia de Uthmán en los últimos días de la vida del profeta lo explica el papel importante que tuvo una otra persona en esta época; pienso aquí en Abu Sufyan, miembro de la aristocracia de los Quraysh, y jefe del clan prestigioso de los Banu Umayya. Uthmán formaba parte de este clan que dará luz, más tarde, a la dinastía de los Omeya. Abu Sufyan rechazó desde el principio el acceso de Abu Bakr al poder; consideraba que Abu Bakr no merecía suceder al profeta dado su origen social humilde (Abu Bakr era miembro de los Quraysh pero pertenecía a un clan pequeño de esta tribu). Se supone que Uthmán tenía un acuerdo con Abu Sufyan, y que se quedó entonces esperando el momento cuando podría acceder al poder. Es más: al mirar de más cerca el papel importante que tuvo Uthmán en aquella época, entendemos el rol central que también tuvieron Aysha y Hafsa en favorecer la ascensión de sus respectivos padres, Abu Bakr Y Umar. La fuerza de carácter de estas dos mujeres – especialmente Aisha – y, probablemente, el sentido político que tuvieron les permitió descartar sino a todas las demás mujeres que formaron parte del entorno del profeta, por lo menos, a aquellas que tuvieron un papel político potencialmente fuerte. Pienso aquí en particular a Fatima, la hija del profeta, así como a Um Habiba, hija de Abu Sufyan, mujer de Mahoma, y representante de los Quraysh en su harén.

Stractegia – Dice Ud. que Ali, el yerno y primo de Mahoma, fui descartado de la sucesión, más que nada porque tuvo malas relaciones con Aisha. También dice Ud. de él que era un hombre feo y sin carisma, mientras las tradiciones suní y chiita hablan de él como una persona guapa, sabía y carismática. ¿Cree Ud. que accedió Ali al califato por defecto?

Hela Ouardi – Antes de todo, quiero que quede claro que no he inventado nada en cuanto a Ali; lo único que he hecho es restituir el retrato que hace la tradición de él. Cuando digo que Ali era feo y torpe, hasta el punto de que Fatima no quiso casarse con él al principio, ¡pues, no invento nada! Lo único que hago es referirme a relatos que mencionan los libros los más ortodoxos del islam. Ahora bien, en cuanto a su pregunta, a mi me parece que el acceso de Ali a la posición de califa ha sido, por lo menos, problemático. Es que nos podemos preguntar ¿hasta que punto ejerció realmente Ali el rol de califa? Eso dicho, también puede imaginar Ud. que me resultaría difícil hablar de esta tema tan sensible y tan importante en unas pocas palabras. Pero lo que puedo decir es que, desde mi punto de vista, el califato – real o virtual – de Ali ha llevado el islam a entrar en una fase decisiva. Por lo demás, ¡se necesitaría dedicar un libro entero a este tema!

Stractegia – Hablamos ahora de temas más contemporáneos. Se dice a menudo de organizaciones tipo al-Qaida o Daesh que actúan de forma contraria al espíritu del islam. Pero ¿a que nos referimos exactamente a la hora de hablar del espíritu del islam?

Hela Ouardi – Yo no formo parte de aquellas personas que consideran que las organizaciones terroristas actúan de forma contraria al islam. Si no me equivoco, estos terroristas no se refieren a La crítica de la razón pura de Kant, sino al Corán y a los Hadíz del profeta. Cuando Ibrahim Awwad (el líder del llamado Estado Islámico) decide utilizar el seudónimo de Abu Bakr al-Baghdadi al-Qurayshi, lo hace teniendo en cuenta el papel histórico de Abu Bakr y su responsabilidad en el fomento del primer baño de sangre del islam, bajo el nombre de “guerras de apostasía”. Hoy en día, el llamado Estado Islámico nos está jugando la génesis particularmente violenta que caracterizó al primer califato, conocido bajo el nombre del califato “bien orientado”. Voy a dar un ejemplo: todo el mundo se acuerda de la matanza odiosa del piloto jordano Moath al-Kassasba, que acabó quemado vivo en una puesta en escena horrible de parte del Estado Islámico. Su matanza no representa ni más ni menos que la repetición de una matanza parecida que ordenó el califa Abu Bakr nada más llegar al poder; quemó vivo a su oponente, al-Fuyaa Idn Abd Yalíla. En realidad, los terroristas ven al ejercicio de la violencia de parte del profeta o de sus sucesores como actos sagrados, lo que quiere decir, intemporales. Es por este motivo que la violencia se ha perpetuado, hasta acabar siendo un ritual. Aquellas personas que llamamos los musulmanes “moderados” reniegan esta historia violenta, a pesar de que esté mencionada en la tradición. La política del avestruz no lleva a ninguna parte. Desde mi punto de vista, tenemos que afrontar a esta historia, examinarla, enseñarla para poder desacralizarla. Es la única manera para poder devolver el islam a la historia. Es que, en el fondo, las organizaciones terroristas tienen una visión escatológica, y sólo están interesadas en adelantar “el fin de la historia”.

Stractegia – Hay muchas tesis que insisten hoy en día en la necesitad de reformar el islam desde dentro. Parece imposible conciliar partidarios y oponentes de estas tesis. ¿Que opina Ud. sobre este tema?

Hela Ouardi – Creo que estamos dando vueltas al tema. ¡Los llamamientos a la reforma del islam no son recientes! Existe una tradición amplia de pensadores musulmanes libres que, al intentar esta reforma, acabaron perseguidos, ¡hasta asesinados! Siempre doy el ejemplo del teólogo sudanés Mahmud Mohamed Taha, condenado a muerte por apostasía y ejecutado en 1985. Su ejecución por el presidente Yaafar al-Numayri fue recibida con satisfacción por los países musulmanes, mientras la comunidad internacional se quedó callada. Pero ¿que era el “crimen” de Taha? Lo único que había hecho era proponer, en su libro “El segundo mensaje del islam”, la separación de la predicación pacífica del profeta (practicada en La Meca) y de sus acciones políticas y militares (aquellas que caracterizaron sus políticas en Medina). Desde mi punto de vista, Taha tenía un pensamiento sano, quería distinguir entre la creencia y la historia. Yo veo aquí la clave de la reforma del islam. En este sentido, la gran obra que debemos llevar a cabo es la reforma del Corán. Por supuesto, no parece fácil hacerlo cuando la fe religiosa dice del Corán que es un libro eterno, infalible porque contiene las palabras de Alá; pero no debemos olvidarnos de que, a pesar de que tenga origen divino, la compilación y la transmisión del Corán han sido el resultado de una acción humana.

Stractegia – ¿Van a traducir su libro en árabe?

Hela Ouardi – Mi libro es casi una traducción hacía el francés de una versión original en árabe; de hecho, ¡lo único que hice fue traducir y compilar extractos de los libros de la tradición islámica que estaban escritos ya en árabe! Por eso, la real pregunta sería la siguiente: ¿se está planteando la publicación de la versión árabe del libro? Y aquí contesto: sí, por supuesto. Lo único es que prefiero escribir la versión árabe directamente, y en este sentido, para no “auto-traducirme”, volveré a escribir la versión francesa. Pero todavía no me ha dado tiempo dedicarme a eso, porque quiero acabar antes la escritura de un otro libro.

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