Leyla Hamad: “Es poco realista pensar que volveremos a ver un Yemen unido”

Yemen está en guerra desde hace tres años. A estas alturas, no hay nada en concreto que indique una salida a este conflicto. Para entender mejor lo que ocurre en este país, hablamos con Leyla Hamad Zahonero, investigadora del departamento de Estudios árabes e islámicos y Estudios orientales de la Universidad Autónoma de Madrid.

Stractegia- La Cámara de Representantes de los Estados Unidos ha votado a favor de la investigación de una supuesta participación americana en las torturas en las cárceles en Yemen. ¿Cómo influye este asunto sobre la percepción que tienen los yemenís de los EE. UU.?

Leyla Hamad- Tradicionalmente, Yemen ha sido un país en el que ha predominado cierto sentimiento anti-americano. Este sentimiento se vio exacerbado a partir de 2002, con el inicio de las operaciones norteamericanas en Yemen y, más concretamente, con la campaña de drones llevada a cabo por Estado Unidos. Recordemos que según la New American Foundation, desde 2002 Estados Unidos ha matado a cerca de 1.500 personas en ataques con drones en un total de 263 operaciones, una llevada a cabo por la administración Bush, 189 por la administración Obama y, hasta el momento, 79 por la administración Trump.

La lucha antiterrorista en Yemen ha sido una de las prioridades de la política exterior norteamericana, y en la actualidad, sigue siendo así. Cuando, en 2015, el personal diplomático y militar estadounidense desplegado en Yemen fue evacuado, Estados Unidos perdió, en gran medida, su capacidad de operar en el país teniendo, sobre todo, un gran impacto en materia de inteligencia. La entrada de las fuerzas emiratíes sobre el terreno durante la operación para la captura del puerto de Mukalla en 2016 ofreció la posibilidad a Estados Unidos de volver a entrar en el país. Desde entonces, la alianza con los emiratíes se ha reforzado y, a pesar de que Estados Unidos ha insistido durante mucho tiempo en que esta se limitaba a asesoramiento, lo cierto es que los altos cargos norteamericanos se han visto obligados a reconocer su implicación directa en algunas operaciones de captura de presuntos militantes de al Qaeda, o su participación en los interrogatorios que llevan a cabo las fuerzas de seguridad yemeníes o emiratíes.

Es un punto muy delicado de la colaboración estadounidense-emiratí. El panel de Expertos de Naciones Unidas denunció en su informe final las prácticas llevadas a cabo por las fuerzas emiratíes en las cárceles clandestinas de Yemen. Estas abarcan desde golpes hasta electrocuciones. Otros informes hablan también de quemaduras y otros tipos de tortura. En este contexto, el Congreso de Estados Unidos ha aprobado la constitución de una comisión que investigue si el personal norteamericano en Yemen está implicado en la práctica de la tortura en dichos centros clandestinos de detención. Ya sea de manera directa o, simplemente dejando que los socios emiratíes realicen “el trabajo sucio”, el impacto de esta noticia en la población yemení no hará sino acrecentar el sentimiento anti-americano predominante en el país. Un sentimiento que sirve de campo de cultivo para el yihadismo internacional, pero que también genera gran frustración y sentimiento de alienación entre muchos yemeníes alejados de idearios yihadistas.

Stractegia- ¿Quién tiene capacidad para presionar a los Estados del Golfo que están involucrados en Yemen para que acepten dialogar con los huzíes?

Leyla Hamad- Es precisamente Estados Unidos y la Unión Europea los que pueden ejercer una presión más efectiva en los países del Golfo y en los países de la Coalición para que se establezca un diálogo con el fin de conseguir la paz. Sin embargo, y lamentablemente, este escenario parece aún muy lejano. De hecho, tanto Estados Unidos como Gran Bretaña y otros países de la Unión Europea, entre los que se encuentra España, están vendiendo armas y material bélico a los países de la Coalición.

En el caso de Estados Unidos, como nos hemos referido anteriormente, existe una implicación directa en el conflicto bélico. Además de su participación en las operaciones reconocidas por los altos cargos estadounidenses y que están dirigidas contra militantes de al Qaeda, existe un creciente convencimiento de que también pueda estar llevando a cabo operaciones directas contra los huzíes. En este sentido, Abdelmalik al Huzi, líder actual del movimiento, acusó directamente a Estados Unidos de la muerte del huzí Saleh al-Sammad, el presidente del Consejo Político Supremo. Según otras fuentes, los responsables de dicha muerte fueron los Emiratos Árabes Unidos, el otro gran aliado de Estados Unidos en la guerra de Yemen. No obstante, operaciones como las llevadas contra Saleh al-Sammad dificultan el proceso de negociación, en tanto que se reconocía a al-Sammad como una figura conciliadora y, por lo tanto, un potencial mediador entre los huzíes y la Coalición. De hecho, una semana después de su muerte, tenía prevista una reunión con el Enviado Especial de Naciones Unidas.

El nuevo Enviado Especial de las Naciones Unidas, Martin Griffiths, es, en la actualidad, la figura en la que se aglutinan todas las expectativas para poder conseguir la paz en Yemen. Su trabajo hasta el momento está resultando promisorio, ya que está llevando a cabo un proceso más inclusivo y más acorde con la realidad de la guerra yemení. No obstante, aún es muy pronto para valoraciones triunfalistas, sobre todo si atendemos a que por mucho que el Enviado Especial llegue a lograr establecer compromisos entre ambas partes, si no se cuenta con el apoyo decisivo de Estados Unidos -que es quien realmente puede ejercer una presión más efectiva-, al menos en lo que se refiere a sus socios saudíes y Emiratíes, todos los acuerdos y compromisos acabarán siendo papel mojado.

Stractegia- Las Naciones Unidas han advertido de que cualquier operación destinada a tomar Hodeidah podría afectar negativamente la entrada de ayudas humanitarias en Yemen. Si la coalición fuera a tomar el control del puerto, ¿cuál cree usted que sería el siguiente paso y quién se vería más afectado por estas evoluciones?

Leyla Hamad- Hodeidah es el principal puerto de Yemen. Antes de la guerra, el puerto era responsable de generar el 41% de los ingresos aduaneros del país. Hasta ahora, estaba controlado por las fuerzas huzíes; también es, aparentemente, por donde Irán abastece de misiles al grupo rebelde. Por otra parte, es también por donde entra el mayor flujo de ayuda humanitaria y las principales importaciones comerciales de comida. Según los informes de destacados investigadores especializados en Yemen, los huzíes ingresan por tasas de aduana cerca de 10 billones de riales yemeníes, un equivalente a 30 millones de dólares -la mayoría de los cuales se realizan por el puerto de Hodeidah. Además, se trata de su principal salida al mar.

Últimamente, las inmediaciones de Hodeidah se han convertido en el principal campo de batalla de la guerra. La Coalición se apoya, en la Costa Este, en la llamada resistencia Nacional Yemení, que se compone de varias formaciones; la Resistencia Tihama, las tropas terrestres emiratíes, fuerzas salafistas y, en la actualidad, también unidades de la antigua Guardia Republicana de Ali Abdallah Saleh lideradas por Tareq Saleh, sobrino y yerno del expresidente. Esta última ha empezado a luchar junto a la Coalición desde hace poco más de un mes. Los combates, recrudecidos en las últimas semanas, han permitido a estas fuerzas avanzar hacía el puerto. Si bien Estados Unidos ha declarado que no apoya la toma de Hodeidah, y los emiratíes han destacado que sin la luz verde del aliado norteamericano no tratarán de entrar en la ciudad, lo cierto es que, en los últimos días, Emiratos Árabes Unidos ha reconocido no tener capacidad para controlar a todas las fuerzas que luchan en la Costa Este, y que existe la posibilidad de que se produzca su entrada con o sin consentimiento de Estados Unidos.

Una de las principales prioridades del Enviado Especial de la ONU ha sido frenar la ofensiva contra el puerto de Hodeidah, y tratar de lograr una retirada huzí pactada que coloque a Hodeidah bajo la supervisión directa de Naciones Unidas, conforme recomendaba el Panel de Expertos de la ONU. Esta solución garantizaría, de un lado, que Irán no enviara misiles a los huzíes -al menos por el puerto de Hodeidah-, y de otra parte, aseguraría la entrada de alimentos, medicinas y la ayuda humanitaria en el país, donde recordemos existen 22 millones de personas que dependen de la misma. Y es que, conforme a Naciones Unidas y las principales organizaciones que operan en Yemen, el puerto constituye un salvavidas en el que se apoyan muchos yemenís en situación de necesidad. Además, como lo dice Naciones Unidas, si los combates alcanzan la ciudad de Hodeidah, se generaría cerca de 340.000 nuevos desplazamientos.

Además de las consecuencias devastadoras para la población yemení, merece la pena destacar que la toma de Hodeidah sería un fuerte revés para el proceso de paz y para la mediación internacional encarnada en la figura del Enviado Especial de la ONU, en un momento, precisamente, en el que parece que se han reabierto los canales de comunicación y se están efectuando avances.

Por otra parte, se ha considerado que la toma de Hodeidah representaría un punto de inflexión en la guerra, ya que se cree que obligaría a los huzíes a rendirse o, al menos, aceptar la negociación en términos más favorables para la Coalición. Sin embargo, y sin minimizar el impacto que esta tendría sobre la facción huzí, lo cierto es que el grupo seguiría controlando un vasto territorio de Yemen que incluye la capital del país. Además, no deben perderse de vista los costes de la toma de Hodeidah, ya no sólo en términos humanitarios sino también las consecuencias políticas que podría acarrear. El proceso de mediación se vería seriamente perjudicado, pero también debemos tener en cuenta que la entrada de la Coalición en Hodeidah traería consecuencias para la imagen de la propia Coalición, e incluso para la política interna de Estados Unidos, en tanto que generaría una oposición adicional en el Congreso a las actividades que los aliados de Estados Unidos llevan a cabo en Yemen.

Stractegia- ¿Hay evidencia de una fuerte relación entre Irán y los Húzies?

Leyla Hamad- Desde hace tiempo, los medios de comunicación se refieren a la guerra en Yemen como una de las denominadas “guerra proxy”, o si se prefiere, “guerra por delegación” que tiene lugar, en este caso, entre Arabia Saudí e Irán. Efectivamente, en la actualidad, no se puede hablar de Yemen como una guerra civil liderada por los huzíes contra el presidente Abd Rabbuh Mansur al-Hadi, puesto que la guerra se ha regionalizado e incluso internacionalizado. Hoy en día, son diversos los Estados, y existen pluralidad de fuerzas armadas, que están interviniendo en el conflicto, haciendo que el mismo sea cada día más complejo y de más difícil resolución.

Tanto Estados Unidos como su socio Arabia Saudí acusan a Irán de estar financiando a los huzíes, a los que se refieren como una fuerza militar del gobierno de Teherán. Actualmente, hay sobrada evidencia de que el apoyo de Irán a los huzíes es real; sin embargo, todavía no se sabe hasta qué punto. Según el reciente informe final del Panel de Expertos de Naciones Unidas, se ha comprobado que en el armamento utilizado por los huzíes para atacar a Arabia Saudí, hay algunos misiles procedentes de Irán.

Lo cierto es que hasta 2011, y a pesar de lo que el expresidente Ali Abdallah Saleh afirmaba sobre el peligro del “creciente chií” en la Península Arábiga, la relación entre el movimiento huzí e Irán era débil, y era muy improbable que existiera una financiación directa del gobierno de Irán. En cambio, parece probado que se realizaban aportaciones por parte de los diversos actores pro-iraníes instalados en Yemen; los hawzas – los seminarios religiosos del Islam chií – y/o las obras caritativas contribuían económicamente al movimiento huzí. Hasta el momento, las diferencias doctrinales entre el islam chií de los huzíes, el zaydismo y la escolástica duodecimana de Irán evitaron que existiera una mayor alianza. Fue a partir de 2011, pero sobre todo a partir de 2015, con el comienzo de los bombardeos de Arabia Saudí en Yemen, cuando Irán incrementó notablemente su apoyo a los huzíes. A pesar de que Yemen no constituye una prioridad para Irán, según muchos analistas, la alianza con los huzíes sí les ha proporcionado la posibilidad de probar las capacidades defensivas de su rival regional, así como la respuesta de Estados Unidos a los ataques en suelo saudí.

Stractegia- ¿Hay algún tipo de acuerdo político que podría funcionar para Yemen? ¿En qué estaría basado? ¿Un rol más importante para individuos, tribus y/o partidos, por ejemplo?

 Leyla Hamad- Si atendemos a las deficiencias de la Conferencia de Reconciliación Nacional que tuvo lugar en el bienio 2012-2014, efectivamente, para lograr establecer un proceso de paz perdurable en Yemen, se debería atraer y dar voz a todas las fuerzas políticas y sociales presentes en el país, incluidas aquellas que no resultan cómodas pero que juegan un papel en el Yemen actual. Es decir, cualquier forma de mediación deberá contemplar una mayor inclusividad de la demostrada en aquellos años.

Hasta el momento, el principal impedimento para la consecución de la paz ha sido que, en gran medida, ambos bandos se han creído capaces de lograr una victoria militar sobre su oponente. Esta creencia ha supuesto que ninguno de ellos se haya visto forzado a aceptar compromisos políticos serios. Es más: ninguna de las dos partes está sufriendo la guerra al nivel de lo que sufre la población civil, que se encuentra extenuada después de cerca de 4 años de conflicto.

Además, en la mediación articulada por Naciones Unidas, han existido, desde el principio, graves errores estructurales que imposibilitaban un acuerdo. Y es que, como insistíamos antes, ésta ya no es una guerra binaria, sino una guerra con múltiples actores tanto locales como regionales. Y la mediación de Naciones Unidas, hasta el momento, ha tratado a los huzíes y al gobierno de al-Hadi como los únicos actores que debían llegar a acuerdos y conseguir la paz. Esta perspectiva no sólo no es realista, sino que tampoco lograría solucionar el conflicto actual.

Existe, por lo demás, un problema con las legitimidades; hoy, ni los huzíes representan todas las fuerzas del norte, ni al-Hadi representa todas las fuerzas anti-huzí, por lo que se haría necesaria una participación activa en el proceso de paz de todas las facciones políticas y armadas que están operando in situ.

Por otra parte, hasta el momento, la mediación de Naciones Unidas ha empleado como documento básico de partida la resolución de la ONU 2216 que ha quedado obsoleta y que, sobre todo, pone algunas precondiciones para poder iniciar las negociaciones que son poco factibles, de momento, como la exigencia de la retirada y el desarme de los huzíes, y el compromiso de que Irán no apoye a los huzíes. Desde la perspectiva del grupo huzí, ellos no están en una situación que les obligue a aceptar estas condiciones, ya que consideran que, si bien no están ganando la guerra, tampoco la están perdiendo.

Afortunadamente, todo parece indicar que el nuevo Enviado Especial para Yemen, Martin Griffiths, ha iniciado una ronda de conversaciones y que, en su agenda, está previsto llevar a cabo un proceso de mediación mucho más inclusivo de lo que se ha realizado con sus dos antecesores.

Stractegia- ¿Cree Ud. que estamos frente a un riesgo de partición del Yemen a medio o largo plazo?

Leyla Hamad- Efectivamente, el tema de la partición de Yemen es un asunto que ahora debe abordarse con dedicación. Uno de los motivos esgrimidos por los huzíes para tomar Sanaa fue precisamente el plan federal que proponía Abd Rabbuh Mansur al-Hadi en 2014 y que no satisfacía las expectativas huzíes.

Es más, la partición de Yemen ha estado sobre el tapete en los últimos años, sobre todo a raíz del establecimiento en 2007 del movimiento sureño al-Hirak, que buscaba la secesión con el norte. La diferencia es que entonces, al-Hirak no era un movimiento tan estructurado como lo es en la actualidad. Y es que, una de las consecuencias que está teniendo la guerra es precisamente esa, la proliferación de actores que ganan cada vez más peso e influencia en diferentes regiones en Yemen. De hecho, actualmente, en el sur, podemos encontrar un movimiento secesionista cada vez más autónomo, más organizado y más armado que cuenta con instituciones, infraestructura, fuerza militar e inteligencia, con liderazgo estructurado y que, además, está legitimado a nivel local, y tiene apoyos internacionales. Todos estos hechos permiten pensar que efectivamente, la independencia del norte es mucho más posible ahora que años atrás.

De este modo, la guerra y la desconexión territorial a la que se está enfrentando Yemen, nos hace asistir a un cambio profundo que afecta no sólo al poder central, sino también al control territorial, y que difícilmente será revertido con un acuerdo de paz. Existen múltiples actores que han ganado en los últimos años autonomía; por lo tanto, habrá que empezar a contar con todas estas fuerzas locales para repensar cómo será el futuro Yemen, puesto que es poco realista pensar, de momento, que volveremos a tener un Yemen unido y centralizado.

Propos recueillis par Ronny Nehme, assistant de recherche à Stractegia

Hela Ouadri: “La gran obra que debemos hacer es la reforma del Corán”

Hela Ouardi es profesora de literatura y de civilización francesa en la universidad de Túnez Al Manar. También es autora de varios libros. Entre ellos destaca “Los últimos días de Mahoma”. En este libro, Hela Ouardi cuestiona el papel real del fundador de une religión con casi 2,000 millones de fíeles en el mundo.

“Los últimos días de Mahoma” está basado en fuentes oficiales sunníes y chiitas, pero también contradice las versiones oficiales sobre los orígenes del islam. Eso que hizo que muchas personas se enfadaron a la hora de leer este libro.

Para entender mejor de que trata el libro de Hela Ouardi y porque decidió escribirlo, hemos entrevistado a la autora.

Stractegia – Su libro, «Los últimos días de Mahoma», habla de un tema muy sensible, es decir, el contexto y las circunstancias de la muerte del profeta del islam. Quizás con este tema, la gente podría criticarle y acusarle de iconoclasia. ¿Cómo se le ocurrió la idea de escribir este libro?

Hela Ouardi – Al principio, empecé interesarme a la vida del profeta Mahoma sin pensar en escribir un libro sobre el tema. Quise conocer mejor a esta persona clave en la historia del islam, y por eso leí las varias fuentes de la tradición islámica. Lo hice tomando muchas notas. Un día, mientras estaba poniendo orden en mis fichas, me enteré de la posibilidad que tuve de escribir un libro. Poco a poco, el proyecto de lectura se había transformado en proyecto de escritura. Para mí, escribir tiene dos objetivos. Por una parte, corresponde a una iniciativa de tipo cognitivo, porque poner por escrito las cosas de manera organizada permite entender mejor los detalles confusos de la historia. Por otra parte, la escritura también es un gesto de apropiación del pasado: a la hora de explicar, cuando utilizo mis propias frases, esta historia que parecía tan lejana acaba acercándose de mi. Eso también explica porque decidí escribir este libro utilizando el presente de indicativo. Es que al final, mi libro no es nada más que una reescritura del pasado. No invento nada. Por este motivo, rechazo categóricamente la acusación de iconoclasia. Si estuviera así, lo hubiera reconocido, especialmente porque tampoco veo a la iconoclasia como algo reprehensible; pero lo que pasa es que la iconoclasia no tiene nada que ver con el enfoque de este libro, salvo que consideremos que toda la tradición musulmana es iconoclasta… porque al final, lo único que he hecho es reescribir lo que he encontrado. Además, más del tercio del contenido de mi libro está hecho de referencias y notas que mencionan los varios libros a los cuales me he referido.

Stractegia – Justamente, utiliza Ud. una gran variedad de referencias para respaldar su demostración. Y nadie puede contestar la validez de estas referencias, son todas conocidas y reconocidas de parte de ambos los musulmanes y los investigadores. Eso dicho, ¿cree Ud. que hay fuentes más fiables que otras? 

Hela Ouardi – Me gustaría contestar diciéndole que la respuesta se encuentra en su pregunta. Si he elegido referirme a una cantidad tan importante de referencias, es precisamente porque no he encontrado ninguna fuente que me pareció más creíble que otra. No he puesto ningún tipo de jerarquía o de distinción entre sunníes y chiitas; tampoco he seleccionado a los autores según sus opciones intelectuales, ya que me parecen bastante coherentes en lo que dicen, al igual de lo que ocurre por los textos de referencia de la tradición islámica. Mi enfoque ha consistido más en adoptar un método de tipo “horizontal” a la hora de comparar y de confrontar las varias narrativas. Buscaba los puntos de conexión, quería acabar con una versión final consensual. Es que hay varios ejemplos donde las fuentes sunníes y chiitas dicen las mismas cosas, como por ejemplo cuando dicen que el profeta se le han impedido escribir su testamento el jueves antes de que se muera. Este episodio lo cuentan ambos los sunníes y los chiitas, repitiendo prácticamente los mismos detalles. El historiador sabe que se está acercando de la verdad histórica cuando ve que dos “adversarios” están de acuerdo sobre un hecho. Aquí, tengo que decir que me ha extrañado mucho la similitud que podemos encontrar entre las versiones sunníes y chiitas del islam por lo que se refiere a los últimos días de la vida del profeta.

Stractegia – ¿Como fue recibido su libro?

Hela Ouardi – Yo considero que este libro ha tenido mucha suerte; ha tenido éxito en todo el mundo, como lo demuestran los cumplidos que recibo regularmente desde varios países, que sean francófonos o no: África del Sur, Brasil, Indonesia, ¡y hasta Irán y Arabia saudita! Pero supongo que su pregunta se refiere más a las protestas que mi libro provocó. Es cierto, hay algunas personas que se enfadaron a la hora de leer este libro, pero ¡lo hicieron en silencio! Si pongo a parte el ejemplo de Senegal, donde censuraron mi libro mientras el primer ministro del país publicó un comunicado muy violento contra mí, las reacciones de la gente en general no fueron violentas. Yo creo que eso tiene que ver con el hecho de que mi única fuente es la tradición islámica; es que al final, cuestionar mi libro equivale a cuestionar la tradición.

Stractegia – Considera Ud. que ¿puse decir todo lo que quise decir?, o ¿se ha quedado con unos detalles para que no le acusen de provocación?

Hela Ouardi – ¡En absoluto! ¡He dicho todo lo que tenía que decir! A partir del momento en que me refiero a lo que dice la tradición, acusarme de provocación acaba nulo y sin valor. He puesto de lado unos detalles, pero tampoco lo he hecho porque tenía miedo. Las razones por las cuales he decidido no hablar de unos eventos son metodológicas; tenía que cumplir con la obligación de escribir un libro coherente. Al añadir demasiados detalles, el libro hubiera perdido su coherencia, y el lector se hubiera perdido entre tantas historias. Pero nada que ver con el miedo; si hubiera tenido miedo de las acusaciones, ¡no hubiera escrito este libro!

Stractegia – Dice Ud. en este libro que, en realidad, el fundador de la religión musulmana no es el profeta Mahoma, sino los dos primeros califas del islam, Abu Bakr y Omar. Significa eso que, mientras hablamos de la expansión del islam como resultado de una voluntad divina, en realidad, ¿el éxito del islam se explica por las ambiciones políticas de los dos primeros califas del islam?

Hela Ouardi – Es verdad, formulo esta hipótesis apoyándome sobre el carácter escatológico de la profecía de Mahoma; hay varios versículos del Corán a los cuales me refiero en el libro y que respaldan lo que digo. Con la muerte de Mahoma, nos encontramos con el momento fundador de una religión que, al haber perdido su profeta, tiene que luchar para sobrevivir. La autoridad del maestro había desaparecido, pero el islam tenía que volver a inventarse. Nos encontramos aquí frente al momento decisivo de la rotación, cuando, paradójicamente, el fin de la profecía ha creado un momento inaugural: el momento del advenimiento de una religión. Esta paradoja nos hace preguntarnos sobre los verdaderos vínculos que existen entre esta religión que tiene por nombre “el islam”, y la predicación inicial de Mahoma sobre el fin de los tiempos. Abu Bakr y Umar son los primeros que han entendido que la muerte de Mahoma no era anunciadora del apocalipsis; gracias a eso, han podido hacer una entrada decisiva en la historia. Gracias a ellos, la idea del islam como religión anunciadora del fin de los tiempos pudo tener un futuro. Es también gracias a ellos que el islam no se limitó a los árabes, sino que acabó siendo una religión universal. Se puede considerar a Abu Bakr y a Umar como los verdaderos fundadores de una nueva religión que tuvieron que volver a construir sobre las ruinas de una creencia primitiva que se había muerto con la desaparición de Mahoma. Así que no nos debe de extrañar ver que Abu Bakr y Umar han sido enterrados al lado del profeta, en la mezquita de Medina, como si formaran, todos juntos, una “trinidad”. La maniobra ingeniosa encontrada por Abu Bakr y Umar ha consistido en la creación de una institución política inédita en la historia: el califato, un término que tiene origen en la palabra “khalafa”, que significa “reemplazar”. Esta idea, inventada seguramente de manera improvisada por Abu Bakr y Umar, no era una mala idea; acabó funcionando durante 14 siglos, y sigue hoy alimentando el imaginario político de los musulmanes, que sea de manera expuesta o implícita. Desde mi punto de vista, el hecho de que los musulmanes sigan comprometidos hoy en día con la idea del califato no se explica por una nostalgia hacía la “edad del oro” del islam; veo más las razones en el hecho de que la creación del califato haya coincidido con el nacimiento en concreto de una religión, o por lo menos, con el momento real de la entrada de esta religión en la historia. Creo que el califato es algo más que un régimen político teocrático; el califato es ontológicamente vinculado con el propio advenimiento del islam.

Stractegia – Llama la atención cuando dice en el libro que Mahoma ha sido el objeto de varias presiones, de manipulaciones también, de parte de unas de sus mujeres, empezando por Aisha, la hija de Abu Bakr. Podríamos decir entonces que, a diferencia de lo que se dice en general, ¿el islam es una religión básicamente matriarcal?

Hela Ouardi – Tampoco lo diría de esta manera, pero es cierto, se ha subestimado, voluntariamente de lo que creo, el rol que tuvieron las mujeres en los orígenes del islam. Y no me refiero aquí únicamente al caso de aquellas mujeres que estuvieron en el entorno del profeta, sino también a su primera mujer – Jadiya -, a sus otras mujeres – Aisha y Hafsa -, así como a su hija Fatima, entre otras. También hay que mencionar el caso de las “opositoras” políticas que se han quedado invisibles a pesar de haber tenido un papel decisivo; me refiero aquí a Umm Qirfa, a su hija Umm Zimmel, así como a la profetisa Saya. Estas mujeres no se han quedado en un rol de intrigantes, también han liderado ejércitos reales. Hablaré del papel que tuvieron en mi próximo libro.

Stractegia – Uthmán Ibn Affán, el tercer califa del islam, apenas está mencionado en su libro. ¿Cual fui su papel en los últimos días de la vida de Mahoma?

Hela Ouardi – Es cierto, Uthmán brilla por su ausencia. Pareció ausente, no solo durante los últimos días de la vida del profeta, sino también durante todo el califato de Abu Bakr. Tuvo un rol más importante bajo el califato de Umar. El segundo califa del islam creó las condiciones para que Uthmán pueda sucederle. Yo creo que la ausencia de Uthmán en los últimos días de la vida del profeta lo explica el papel importante que tuvo una otra persona en esta época; pienso aquí en Abu Sufyan, miembro de la aristocracia de los Quraysh, y jefe del clan prestigioso de los Banu Umayya. Uthmán formaba parte de este clan que dará luz, más tarde, a la dinastía de los Omeya. Abu Sufyan rechazó desde el principio el acceso de Abu Bakr al poder; consideraba que Abu Bakr no merecía suceder al profeta dado su origen social humilde (Abu Bakr era miembro de los Quraysh pero pertenecía a un clan pequeño de esta tribu). Se supone que Uthmán tenía un acuerdo con Abu Sufyan, y que se quedó entonces esperando el momento cuando podría acceder al poder. Es más: al mirar de más cerca el papel importante que tuvo Uthmán en aquella época, entendemos el rol central que también tuvieron Aysha y Hafsa en favorecer la ascensión de sus respectivos padres, Abu Bakr Y Umar. La fuerza de carácter de estas dos mujeres – especialmente Aisha – y, probablemente, el sentido político que tuvieron les permitió descartar sino a todas las demás mujeres que formaron parte del entorno del profeta, por lo menos, a aquellas que tuvieron un papel político potencialmente fuerte. Pienso aquí en particular a Fatima, la hija del profeta, así como a Um Habiba, hija de Abu Sufyan, mujer de Mahoma, y representante de los Quraysh en su harén.

Stractegia – Dice Ud. que Ali, el yerno y primo de Mahoma, fui descartado de la sucesión, más que nada porque tuvo malas relaciones con Aisha. También dice Ud. de él que era un hombre feo y sin carisma, mientras las tradiciones suní y chiita hablan de él como una persona guapa, sabía y carismática. ¿Cree Ud. que accedió Ali al califato por defecto?

Hela Ouardi – Antes de todo, quiero que quede claro que no he inventado nada en cuanto a Ali; lo único que he hecho es restituir el retrato que hace la tradición de él. Cuando digo que Ali era feo y torpe, hasta el punto de que Fatima no quiso casarse con él al principio, ¡pues, no invento nada! Lo único que hago es referirme a relatos que mencionan los libros los más ortodoxos del islam. Ahora bien, en cuanto a su pregunta, a mi me parece que el acceso de Ali a la posición de califa ha sido, por lo menos, problemático. Es que nos podemos preguntar ¿hasta que punto ejerció realmente Ali el rol de califa? Eso dicho, también puede imaginar Ud. que me resultaría difícil hablar de esta tema tan sensible y tan importante en unas pocas palabras. Pero lo que puedo decir es que, desde mi punto de vista, el califato – real o virtual – de Ali ha llevado el islam a entrar en una fase decisiva. Por lo demás, ¡se necesitaría dedicar un libro entero a este tema!

Stractegia – Hablamos ahora de temas más contemporáneos. Se dice a menudo de organizaciones tipo al-Qaida o Daesh que actúan de forma contraria al espíritu del islam. Pero ¿a que nos referimos exactamente a la hora de hablar del espíritu del islam?

Hela Ouardi – Yo no formo parte de aquellas personas que consideran que las organizaciones terroristas actúan de forma contraria al islam. Si no me equivoco, estos terroristas no se refieren a La crítica de la razón pura de Kant, sino al Corán y a los Hadíz del profeta. Cuando Ibrahim Awwad (el líder del llamado Estado Islámico) decide utilizar el seudónimo de Abu Bakr al-Baghdadi al-Qurayshi, lo hace teniendo en cuenta el papel histórico de Abu Bakr y su responsabilidad en el fomento del primer baño de sangre del islam, bajo el nombre de “guerras de apostasía”. Hoy en día, el llamado Estado Islámico nos está jugando la génesis particularmente violenta que caracterizó al primer califato, conocido bajo el nombre del califato “bien orientado”. Voy a dar un ejemplo: todo el mundo se acuerda de la matanza odiosa del piloto jordano Moath al-Kassasba, que acabó quemado vivo en una puesta en escena horrible de parte del Estado Islámico. Su matanza no representa ni más ni menos que la repetición de una matanza parecida que ordenó el califa Abu Bakr nada más llegar al poder; quemó vivo a su oponente, al-Fuyaa Idn Abd Yalíla. En realidad, los terroristas ven al ejercicio de la violencia de parte del profeta o de sus sucesores como actos sagrados, lo que quiere decir, intemporales. Es por este motivo que la violencia se ha perpetuado, hasta acabar siendo un ritual. Aquellas personas que llamamos los musulmanes “moderados” reniegan esta historia violenta, a pesar de que esté mencionada en la tradición. La política del avestruz no lleva a ninguna parte. Desde mi punto de vista, tenemos que afrontar a esta historia, examinarla, enseñarla para poder desacralizarla. Es la única manera para poder devolver el islam a la historia. Es que, en el fondo, las organizaciones terroristas tienen una visión escatológica, y sólo están interesadas en adelantar “el fin de la historia”.

Stractegia – Hay muchas tesis que insisten hoy en día en la necesitad de reformar el islam desde dentro. Parece imposible conciliar partidarios y oponentes de estas tesis. ¿Que opina Ud. sobre este tema?

Hela Ouardi – Creo que estamos dando vueltas al tema. ¡Los llamamientos a la reforma del islam no son recientes! Existe una tradición amplia de pensadores musulmanes libres que, al intentar esta reforma, acabaron perseguidos, ¡hasta asesinados! Siempre doy el ejemplo del teólogo sudanés Mahmud Mohamed Taha, condenado a muerte por apostasía y ejecutado en 1985. Su ejecución por el presidente Yaafar al-Numayri fue recibida con satisfacción por los países musulmanes, mientras la comunidad internacional se quedó callada. Pero ¿que era el “crimen” de Taha? Lo único que había hecho era proponer, en su libro “El segundo mensaje del islam”, la separación de la predicación pacífica del profeta (practicada en La Meca) y de sus acciones políticas y militares (aquellas que caracterizaron sus políticas en Medina). Desde mi punto de vista, Taha tenía un pensamiento sano, quería distinguir entre la creencia y la historia. Yo veo aquí la clave de la reforma del islam. En este sentido, la gran obra que debemos llevar a cabo es la reforma del Corán. Por supuesto, no parece fácil hacerlo cuando la fe religiosa dice del Corán que es un libro eterno, infalible porque contiene las palabras de Alá; pero no debemos olvidarnos de que, a pesar de que tenga origen divino, la compilación y la transmisión del Corán han sido el resultado de una acción humana.

Stractegia – ¿Van a traducir su libro en árabe?

Hela Ouardi – Mi libro es casi una traducción hacía el francés de una versión original en árabe; de hecho, ¡lo único que hice fue traducir y compilar extractos de los libros de la tradición islámica que estaban escritos ya en árabe! Por eso, la real pregunta sería la siguiente: ¿se está planteando la publicación de la versión árabe del libro? Y aquí contesto: sí, por supuesto. Lo único es que prefiero escribir la versión árabe directamente, y en este sentido, para no “auto-traducirme”, volveré a escribir la versión francesa. Pero todavía no me ha dado tiempo dedicarme a eso, porque quiero acabar antes la escritura de un otro libro.

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